Una consulta sin recuento público no cierra una disputa salarial: la deja abierta con otra forma. El miércoles 14 de octubre de 2026, los trabajadores del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) rechazaron un aumento global de 6.8 %. Hasta el viernes 16 de octubre, las fuentes consultadas por Culto Diario no incluyen cuántas personas votaron ni cuántas votaron en contra.
Lo que sí está documentado
La oferta sumaba 2.9 % al salario tabular y 3.9 % en prestaciones. Dicho de otro modo, 57.4 % del paquete no se reflejaba en el sueldo base, sino en conceptos como la ayuda de renta de casa habitación. Quienes protestan pedían 10 % directo.
Esa propuesta había salido del congreso del Sindicato Nacional de Trabajadores del Seguro Social (SNTSS) con 1,056 votos a favor y 266 en contra: 79.9 % de apoyo entre los delegados. Tras días de movilizaciones, bloqueos y una megamarcha el martes 13 de octubre, la base la rechazó. La consulta convocó a 476,260 personas, aunque el sindicato habla de 489 mil trabajadores sindicalizados cubiertos por el acuerdo. Nadie ha explicado públicamente la diferencia.
La presidenta Claudia Sheinbaum dijo que los trabajadores debían decidir sin presiones. El director general del IMSS, Zoé Robledo, aseguró que el instituto respetaría el resultado, y el jueves 15 de octubre se instaló una mesa de trabajo para armar otra propuesta.
Por qué el recuento importa
Respetar un resultado exige conocerlo. Si el rechazo fue por un margen estrecho, hay espacio para una negociación corta; si fue abrumador, el problema no es de ajuste, sino de representación. Son lecturas distintas y llevan a ofertas distintas.
Hay otra razón. Entre delegados, 79.9 % dijo sí. Entre la base, ganó el no. Esa distancia es lo más importante que ocurrió en esta negociación, y se vuelve imposible de medir si no se publican los números. Mientras el denominador no esté claro, tampoco se puede calcular la participación.
Por último, el contenido de la próxima oferta. Con más de la mitad de la anterior en prestaciones, la discusión de fondo es cuánto llega al salario tabular. Una nueva cifra global, sin desglose, repetiría el mismo malentendido con otro número.
Si el recuento confirma un rechazo amplio, la oferta tendrá que moverse más; si fue ajustado, quizá baste un ajuste menor. En ambos casos, publicar el número evita que cada bando lo interprete a su conveniencia durante las semanas de negociación que vienen.
Qué significa «mayoría» en una consulta
Los reportes dicen que la mayoría de quienes participaron votó en contra. Esa frase no equivale a una mayoría de los trabajadores: si participó una fracción de los 476,260 convocados, el rechazo expresa a ese grupo, y si participó casi toda la base, expresa a casi todos. Cada lectura le da un peso distinto al resultado y obliga a negociar de forma distinta. Una oferta mejor no se calibra sin saber cuál de las dos describe lo ocurrido.
El rechazo, además, no se limita al sueldo. Los inconformes piden más contratación de personal, medicamentos e insumos, mejores condiciones de jubilación y un cambio en la dirigencia sindical. La mesa instalada el 15 de octubre habla de salario y condiciones laborales; conviene saber si esa agenda incluye todos esos puntos o solo el porcentaje.
Qué se le pide a cada autoridad
- A Zoé Robledo y a Rafael Olivos Hernández, secretario general del SNTSS: que publiquen el recuento completo de la consulta, con votos a favor, en contra y nulos, participación y padrón, junto con el acta firmada.
- A la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, que acompañó la consulta a través del Centro Federal de Conciliación y Registro Laboral: que haga público su informe sobre cómo se desarrolló la votación.
- Al IMSS y al sindicato: que anuncien un calendario para la mesa de trabajo, y que cualquier nueva oferta salga desglosada en salario tabular y prestaciones, con el mismo formato que la anterior. Ninguna de las tres peticiones cuesta recursos al instituto ni afecta la atención médica, que según el IMSS continúa con normalidad.
La objeción previsible
Se dirá que el sindicato es autónomo y que sus procesos internos no tienen por qué ser públicos. La consulta, sin embargo, fue anunciada por el propio IMSS, contó con el acompañamiento de una dependencia federal y afecta a 489 mil trabajadores y a más de 350 mil jubilados y pensionados. Cuando un resultado define una oferta financiada con recursos del instituto, el interés público no es opcional.
Otra objeción: que publicar los números podría avivar el conflicto. Ocurre lo contrario cuando las cifras faltan. Sin recuento, cada bando puede decir que la mayoría está de su lado, y las marchas y bloqueos tienen un argumento más para continuar.
Lo que viene
La mesa de trabajo se instaló el jueves 15 de octubre. Las fuentes consultadas no registran, hasta el viernes 16, una fecha para la nueva propuesta ni la publicación del recuento.



