El aviso fue directo: si Ucrania vuelve a atacar refinerías rusas, Estados Unidos cerrará el flujo de inteligencia y también el envío de armas por el programa PURL. Funcionarios estadounidenses se lo comunicaron a los mandos militares de Kiev, según dos funcionarios ucranianos que citó el Kyiv Independent. Fue tres días después de que Donald Trump dijera que su país comprará diésel ruso, algo que choca con la ley de 2022 por la que el Congreso vetó las importaciones de energía de Rusia. Para el mercado mexicano, el dato relevante es que Pemex cubre un poco más de la mitad del diésel que se consume, y que casi todo lo que llega del extranjero sale de Estados Unidos.
El anuncio de Syracuse
Durante un mitin en Syracuse, Nueva York, el 9 de octubre, Trump planteó su acuerdo con Vladímir Putin como la salida a la escasez de combustibles: «Rusia aceptó enviarnos millones y millones de barriles de petróleo, y es diésel», afirmó, de acuerdo con el minuto a minuto de NBC News. En ese mismo acto exigió que «refinadores y minoristas empiecen a bajar sus precios ahora mismo» y sostuvo que el costo de la guerra contra Irán era «un precio muy pequeño a pagar» para evitar que Teherán obtenga armas nucleares. Con datos de la AAA, NBC informó que, a un mes de las elecciones intermedias, el galón de gasolina costaba en promedio 4.37 dólares en todo Estados Unidos.
Llamaron a todos los altos mandos militares con amenazas
Según el Kyiv Independent, el pacto, anunciado el 9 de octubre, implica relajar sanciones para que el diésel ruso entre al mercado de Estados Unidos y a otros. Para Trump, la escasez mundial del combustible se debe a los ataques de Ucrania contra refinerías rusas, no a su decisión de atacar Irán.
Críticas de los dos partidos
En el Capitolio, el rechazo no distinguió colores. Jeanne Shaheen, senadora demócrata por Nuevo Hampshire, escribió: «El Congreso prohibió las importaciones de energía rusa en 2022. El presidente no puede simplemente ignorar esa ley para comprarle diésel a Putin». Un comunicado conjunto, firmado el 11 de octubre por siete integrantes de ambos partidos del Comité de Relaciones Exteriores del Senado, recordó que la prohibición se aprobó «para evitar que los dólares estadounidenses financien la brutal guerra de Putin contra Ucrania». Los legisladores pidieron a la Casa Blanca «revertir el rumbo de inmediato».
La norma que Joe Biden promulgó en 2022 pone una condición para levantar la prohibición: que Rusia se retire de Ucrania. Para el demócrata Richard Blumenthal, de Connecticut, el acuerdo es «una mancha en el carácter de nuestra nación» y «directamente contrario a la intención del Congreso en nuestra ley bipartidista de sanciones», aprobada el 18 de septiembre. Entre los republicanos, Lisa Murkowski, senadora por Alaska, planteó que el presidente debería usar las facultades que esa ley le da, entre ellas imponer aranceles de hasta 100 %, «en lugar de permitir que Rusia exporte diésel, embolse ingresos y continúe su catastrófica guerra en Ucrania». Brian Fitzpatrick, representante de Pensilvania, anunció una iniciativa bipartidista para frenar «todas y cada una de las compras de petróleo ruso». Don Bacon, representante de Nebraska, lo resumió así: «comprar combustible ruso es la respuesta equivocada».
Una tregua que Kiev conoció por los medios
Trump además arremetió contra Volodímir Zelenski a causa de los ataques de Kiev a refinerías. Le dijo que «más le vale parar de una maldita vez» y que Ucrania debería tener un «nuevo presidente», de acuerdo con el Kyiv Independent.
Trump escribió en Truth Social el 11 de octubre que Ucrania y Rusia habían aceptado una tregua energética. Zelenski confirmó que Kiev se enteró de esa supuesta tregua solo por la prensa, según relató al Kyiv Independent; aun así, esa noche sus fuerzas se abstuvieron de atacar instalaciones energéticas rusas. «Anoche no atacamos ninguna instalación energética en Rusia, porque el presidente Trump dijo que habría una tregua energética entre Ucrania y Rusia», explicó.
Del otro lado no hubo reciprocidad. Rusia atacó una central eléctrica en Járkov el 11 de octubre, poco después del anuncio, y al día siguiente, el 12, sus ataques dieron en seis instalaciones energéticas ucranianas y dejaron 33 heridos. «Quedó claro que Putin no lee Truth Social, y sus drones Shahed siguen otras instrucciones», dijo Zelenski. El Kremlin no ha confirmado haber aceptado tregua alguna. Su portavoz, Dmitri Peskov, se limitó a decir que Rusia está «dispuesta a hacer todo lo posible» por una paz duradera, según reportó el Kyiv Independent.
Zelenski apuntó el desequilibrio de un alto el fuego limitado a las refinerías: «En Ucrania tenemos una sola refinería, y fue gravemente dañada por ataques rusos hace mucho, mucho tiempo». Condicionó el cese de los ataques ucranianos a que Moscú deje de bombardear la red eléctrica de su país, y advirtió: «Este invierno, si Rusia no acepta un alto el fuego energético, responderemos».
Amenaza sobre inteligencia y armas
Los dos funcionarios ucranianos entrevistados por el Kyiv Independent relataron que interlocutores de Estados Unidos llamaron a Mijailo Drapatyi, comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, y a Pavlo Palisa, subjefe de la Oficina del Presidente para asuntos militares. «Llamaron a todos los altos mandos militares con amenazas», dijo uno de ellos, y agregó: «Les están diciendo a todos que van a cortar tanto el intercambio de inteligencia como el PURL».
Bajo la dirección de la OTAN, el PURL (Lista de Requerimientos Prioritarios de Ucrania) sirve para que llegue a Kiev armamento estadounidense. Durante su primer año movió 6,700 millones de dólares. Washington suspendió su ayuda militar directa desde la investidura de Trump, aunque el intercambio de inteligencia siguió.
Al mismo tiempo, Rusia mantiene una ofensiva contra la población civil. Autoridades ucranianas aseguran que los ataques rusos mataron a 78 civiles en dos días; el saldo creció cuando una bomba golpeó dos autobuses en Kramatorsk, cerca del frente, reportó Democracy Now. Desde Europa, Kaja Kallas, jefa de la diplomacia de la Unión Europea, dijo que todavía no percibe que Rusia piense respetar la tregua y que le gustaría que el alto el fuego abarcara «que no se mate a la gente», según el Kyiv Independent. Maxime Prévot, canciller de Bélgica, alertó que los rusos continúan atacando infraestructura energética «a las puertas del invierno».
Qué significa para el mercado mexicano
Según la Secretaría de Energía, Pemex produce solo 58.1 % del diésel que el país demanda, unos 470,000 barriles diarios, de acuerdo con El CEO. El resto se compra afuera, y la Administración de Información Energética de Estados Unidos indica que 98.9 % de esas compras proviene de ese país: 220,000 barriles diarios en promedio durante 2025 y el primer semestre de 2026, de acuerdo con el mismo medio.
Que la compra de diésel ruso se concrete depende de que la Casa Blanca la defienda ante la ley de 2022 y de que la iniciativa de Fitzpatrick no prospere. El representante dice que la llevará al pleno con una petición de descargo y que «se aprobará por abrumadora mayoría».



